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Ruben Orellana


  • Las 5 cosas que podemos aprender de 
    “El Discurso del Rey”



    Si  eres seguidor de la oratoria no te puedes no haber visto “El Discurso del Rey”. La historia de cómo el Príncipe Alberto, Bertie para sus familiares, al asumir forzadamente el trono de Inglaterra en 1936 se vio obligado a hacer algo que le generaba pánico: hablar en público.

    Seguramente algo así como nos ha pasado a muchos que vamos ascendiendo profesionalmente y de pronto encuentras las presentaciones en público como parte de tus tareas. Así, sin más. Sin prepararte, sin haber tenido en cuenta si te gusta más o menos, si se te da mejor o peor, ahora te toca hacerlo solo por tener ese cargo.

    El Rey Jorge VI tenía, seguramente, un hándicap que tú no tenías: el tartamudeo que le acompañaba desde la infancia. Ese era su gran reto, esa era la dificultad que le hacía más terrible la obligación de hablar en público.

    Pero Bertie consiguió dominar su tartamudeo, encontró su voz y se convirtió en uno de los monarcas ingleses más queridos de la historia.

    Este recorrido es el que nos cuenta la película del 2010 “El discurso del Rey” de Tom Hooper. El del rey interpretado por Colin Firth que apoyado por su esposa (Helena Bonham Carter) trabaja con el terapeuta del habla Lionel Logue (Geoffrey Rush) hasta conseguir dar sus primeros discursos sin un solo balbuceo.


    Más allá de la profundidad de lucha personal y la deliciosa recreación de la época y de algunos momentos históricos, te puede interesar seguir la evolución de esas terapias y técnicas que Lionel utiliza para desarrollar la oratoria de Jorge VI.

    Cuando termines de verla (si no eres demasiado impaciente) vuélvete por aquí y confirmas conmigo si no son las siguientes las principales enseñanzas que nos deja esta película.

    Lo que podemos aprender de “El Discurso del Rey”
    1. Cree en ti
    Bertie, como niño, fue objeto de burlas o desprecio por los hombres más poderosos de su familia. El entorno refuerza el complejo y Bertie consolida la creencia de que nunca podrá curarse.

    Como muchos oradores principiantes a los que les cuesta hablar con autoridad, el rey tuvo que superar esa falta de autoconfianza. La persistencia y la medición del progreso es el secreto para recorrer ese camino.


    Échale un vistazo por aquí: Trucos mentales para calmar tus nervios antes de un discurso






    2. Admite que necesitas ayuda
    El ego del rey se pone a prueba en esta historia. Tuvo que dejarse aconsejar por su mujer, Elisabeth, y dejarse tratar por el especialista, Logue.

    Ninguna persona se convierte en una gran oradora por sí sola. Y ya sabes que nosotros no creemos en lo de la oratoria genética. Todo se aprende, solo tienes que confiar en los expertos que estamos ahí para ayudarte.

    3. Échale horas
    En un momento de la película, Bertie se da cuenta de que tiene que dedicarse en serio a las tareas e invertir gran parte de su tiempo a los ejercicios de Logue. Es entonces cuando empieza el progreso.

    Bertie aprende que no hay atajo alguno ni fórmula mágica, la preparación es el único camino al éxito.

    4. Impulsa tu crecimiento en cada experiencia.
    Jorge VI tuvo que descubrir que para mejorar tenía que enfrentarse a la situación que le aterrorizaba, aprovechar cada oportunidad para exponerse y practicar.

    Porque, ¿cómo se aprende a hablar en público? Pues hablando en público. Nada mejora más las competencias que ponerlas a trabajar en su contexto. La teoría está bien, enriquece el intelecto pero no desarrolla la habilidad. Por eso en nuestras formaciones todo se hace con prácticas.

    5. No escondas quien eres
    Esta es mi moraleja favorita en esta película.

    Bertie partía de un punto muy complicado, con muchas dificultades, pero en unos de sus primeros logros fue capaz de superar la retransmisión en vivo por radio a más de 50 países.

    Y no lo hizo perfecto, pero enamoró a la gente. Su tartamudeo lo humanizó y la gente comprendió su espíritu de superación viéndolo como un héroe.

    Así que mi mejor consejo cuando trabajo con mis clientes es mejorar desde el propio estilo. Imitar, querer convertirte en quien no eres, no funciona. Genera un distanciamiento (en el mejor de los casos) con la audiencia. Por eso ser auténtico es lo mejor que puedes ofrecer a tu audiencia.


    Si en estos días quieres volver a ver esta película te servirá para reforzar estas enseñanzas y, espero, que un impulso de motivación para mejorar tus habilidades.

    Siempre es interesante fijarse en aquellos que tuvieron que recorrer nuestro mismo camino. Y “El Discurso del Rey” es un gran ejemplo de cómo la persistencia y el trabajo bien dirigido acaba dando sus frutos.


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    5 métodos  para prevenir que tu presentación no se arruine




    Tener habilidad para improvisar es una que tienes que desarrollar. Pero la capacidad para prevenir estas situaciones es una gran fortaleza.

    Prevenir es adelantarse a un error, un riesgo o un peligro. La experiencia es el mecanismo más sencillo para adelantarse a lo que puede pasar (porque ya te ha pasado).  Con mi experiencia, he aprendido cómo evitar algunos problemas técnicos.

    Aquí te comparto fallas técnicos que yo he tenido que sortear a lo largo de los años y cómo he abordado tácticas para prevenirlos.

    Cómo prevenir situaciones que pueden arruinar tu presentación

    No hay internet
    Esto me ha pasado en infinidad de ocasiones. En mi caso ya nunca cuento con el Internet de los clientes, porque a veces falla, necesitas claves que no es fácil encontrar o la señal de la wifi es muy débil porque hay demasiadas personas que nos hemos conectado a la vez.
    Aun así, me he encontrado con sitios con dificultades de cobertura. Y en esos casos intento conectarme a las redes de la empresa. Pero no quiero perder mucho tiempo en eso.

    Por eso nunca hago que mi charla/clase dependa de Internet. Por ejemplo, me bajo los vídeos de youtube para tenerlos en el ordenador o en mis diapositivas me hago pantallazos de las webs que quiero enseñar.

    No funciona el audio

    Esta es una de las cosas que más me ha costado controlar. Porque las empresas suelen tener muy controlado lo visual porque hacen muchas presentaciones pero no es tan habitual que proyecten vídeos.

    A veces perdemos tiempo buscando un parlante que se supone que están en la sala, pero no están. O, en salas más sofisticadas con sistema de, mirando botones de una mesa de mezclas que nadie se atreve a tocar.

    Lo que he aprendido, es que llevar unos parlantes pequeños y potentes son la mejor opción. Por cierto, recomiendo que sea tanto bluetooth como con jack de entrada. Cuantas más opciones de conectividad más recursos para evitar situaciones inesperadas.

    Si necesitas VGA tienes HDMI y si necesitas HDMI tienes VGA
    Pedir a la empresa que te consiga un adaptador para lo que tú necesitas a 15 minutos del inicio no es una buena idea. Todo el mundo se pone nervioso (especialmente la organización).

    Que si no encontramos al técnico. Que si este no entra. Que si déjame probar… Hacer todo esto mientras van llegando participantes a la sala ofrece una primera impresión diferente a la de estar todo listo y poder dedicarte a saludar.

    Por eso ya no salgo de casa sin mi adaptador múltiple. Cuando abro mi estuche organizador de cables, la persona responsable del curso respira con tranquilidad. Y eso también forma parte de la experiencia que estás vendiendo con tu trabajo.

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    Sala mal distribuida

    Muchas veces me han asegurado que hay pantalla o que hay pizarra en la sala. “Sí, sí, claro, no te preocupes”. El problema me lo encuentro cuando llego a típica sala de juntas donde la pantalla o pizarra está en un lateral por lo que la mitad de la gente que llena la mesa está de espaldas.

    En alguna ocasión, moviendo un poco la mesa o las sillas, se puede arreglar. Pero si no, no tienes más remedio que prescindir de tu magnífica presentación, porque no puedes penalizar a la mitad de la gente haciendo que se giren continuamente.

    Para evitar este tema, siempre pido que, más allá de lo que haya en la sala para proyectar, haya un papelógrafo. Porque este siempre lo puedes colocar donde te interese.

    Rotuladores o marcadores gastados

    Seguro que has visto, al empezar un evento, si hay un papelógrafo, unos marcadores de colores en una esquina del mismo. Esto es, las típicas pruebas para asegurarse de que los rotuladores pinten que hacemos todos antes de arrancar una jornada.

    ¡Pero no te confiesa! A veces esa primera rayada el rotulador aguanta, pero a la que llevas dos líneas ya no tira. Por eso siempre llevo un arsenal de rotuladores de todos los colores encima.



    ¿Sabes lo mejor de ir preparado para este tipo de situaciones? Que reduzco mucho mi estrés escénico. No sólo porque reduzco mi zona de desconocimiento y tengo la respuesta a la situación, sino porque evito todo el estrés que se genera en el resto de la gente de la organización.

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    Hablar en público. ¿es un talento innato o es una habilidad que se puede aprender?




    A continuación tenemos frente a nosotros una de las grandes preguntas que rodean cientos de conferencias y talleres, una de las dudas que generan inseguridad en aquellas personas que no se consideran buenas para hablar en público. Con el objetivo de lograr responderla es necesario volver a la más primitiva infancia de cada individuo.

    Al inicio de nuestra vida llegamos al mundo sin entender una sola palabra de lo que dicen nuestros padres. Con gran confusión solamente comenzamos a asociar su tono de voz con sentimientos como la calma, el enojo o la tristeza. Desde este punto inicial no existe una predisposición que haga a algunas personas más talentosas que otras para recibir lenguaje. Sin embargo, si pensamos en el talento como una capacidad para adquirir conocimientos de forma fácil, es posible que en la adultez sí haya cierto talento para ello. No se deberá en ningún caso a una cualidad especial, específicamente será el resultado de una formación educativa con características que potencian el aprendizaje.

    Tener disciplina siempre ganará a la inteligencia

    En infinitas ocasiones ha existido una posible desmotivación por parte de los estudiantes menos talentosos, al notar que algunas personas pueden ser más rápidas que ellos para cumplir objetivos. Pero la rapidez no es signo de un mejor desempeño. Como ejemplo podemos recordar la historia de la liebre y la tortuga.

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    Una de las ideas que afirma la importancia del trabajo duro es la conocida “regla de los 10 años de práctica“, presentada en el año 1899. Dicha propuesta indica que para lograr maestría en cualquier actividad se requieren 10 mil horas de práctica, un aproximado de 10 años consecutivos. De esta manera se explica que aunque haya un cierto porcentaje de talento, el mismo no acorta significativamente el tiempo que se requiere para ser excelente en cierta actividad. De esta manera podemos observar que el talento no es un factor determinante para el éxito. El trabajo constante sí lo es. No sirve de nada ser el estudiante más brillante de una universidad si no se realizan acciones para mejorar cada día. Tarde o temprano aquellos que entreguen más esfuerzo superarán a dicho alumno.

    El valor de tener una buena técnica y el buen maestro

    La época actual ha sido descrita como una sociedad llena de conocimiento e información. Internet ha dado la idea de que el aprendizaje puede hacerse de forma individual. A este tipo de técnica para adquirir habilidades le llamamos educación autodidacta, una forma gratuita y sencilla con la cual crecer. Pero este sistema, considerado innovador, tiene grandes fallas potenciales. Una de ellas es el descuido de la técnica al no haber un supervisor calificado. Aunque una persona se esfuerce mucho por mejorar, no llegará realmente lejos si va en la dirección contraria.

    Por ello, la mejor recomendación que puede darse para aprender a hablar en público es invertir en formación guiada por expertos para lograr un aprendizaje sistemático.

    Cuando elijas profesionales, debes valorar no solo la experiencia en hablar en público, sino también las habilidades pedagógicas. De sabios que no saben enseñar están las universidades llenas. Y cuando estamos hablando de habilidades es aún más grave las carencias didácticas.

    Porque los buenos formadores se centran en acelerar el proceso de aprendizaje, logrando que con mayor rapidez podamos desarrollar ese talento natural que todos poseemos para hablar de forma clara y fluida.

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    Guía definitiva: Cómo hablar en público




    Hablar en público a veces puede ser una situación muy difícil, para algunos incluso, puede generar mucho estrés, pérdida de control, puede transformarse finalmente en una verdadera fobia. Puedes saber el contenido de tu discurso  pero si no sabes expresarlo oralmente  el mensaje estará incompleto. Hablar en público es una actividad desagradable para muchos y cuanto mayor sea la importancia del evento, peor el miedo.

    El nerviosismo en ciertas situaciones es normal, seguramente que todos lo hayamos experimentado alguna vez, como por ejemplo en exámenes o cuando como escritor te bloqueas y las palabras dejan de fluir.

    Cómo aumentas tu confianza

    Saber expresar una idea es tan importante como la idea misma, ya sea presentar un tema en la universidad, dar un discurso en una boda o exhibir los resultados del balance mensual en el trabajo. Hablar en público es inevitable en muchos aspectos de la vida.

    Dicen que no hay temas aburridos, sino oradores poco entusiastas. Hay que saber dominar el tema, aportarle otros conocimientos al oyente. Transmitir algo interesante.

    En nuestras formaciones sobre cómo hablar en público tenemos como objetivos:

    Cómo combatir la ansiedad

    Ser consciente de las propias potencialidades y ponerlas en marcha
    Generar impacto en el público
    Aprender herramientas para comunicarse de manera atractiva
    Adaptarse a las necesidades del público que se tenga delante
    En este artículo te mostraremos unas pinceladas para que puedas aprender de todo esto, intentando que te sirva de ayuda a la hora de exponerte delante de un grupo de personas, donde tu tengas la voz cantante.

    Primero entender que el discurso es sólo una parte del trabajo, nadie es más que nadie y la verdadera riqueza del intercambio de ideas está en las peculiaridades de cada uno.

    Causas del miedo a Hablar en Público

    La palabra “glosofobia” indica este particular miedo a hablar en público. Puede tocar varios niveles de intensidad, pudiendo partir de un simple estado de tensión hasta llegar  a perder cualquier otra sensación del propio cuerpo.


    ¿Haré el ridículo? ¿Se reirán de mí?  ¿Podré llegar a perder prestigio profesional?
    En el momento de hablar en público cada uno de nosotros pensamos y nos decimos una serie de cosas que pueden ser positivas o negativas. A esto se le llama diálogo interno, y depende de cómo sea, supondrá un aumento o disminución de emociones como angustia o miedo.

    Algunas personas aumentan su ansiedad al hablar porque percibe a la gente como enemigos, pero ellos en realidad pueden necesitar de tu experiencia, les puede servir de gran utilidad lo que tu vayas a transmitirles.

    El miedo es un sentimiento personal e interno, el auditorio no tiene por qué darse cuenta a no ser que nosotros se lo revelemos. La gente además suele quedarse con menos ideas de las que exponemos.

    Las causas de este fenómeno pueden nacer de una falta de conocimiento sobre el tema, o de la incapacidad de ver un final positivo. Si das largas y esperas a que llegue el día clave de una presentación, evitando pensar en ello o exponerte, todavía será mayor la ansiedad que sentirás.

    El problema está en que la persona se siente evaluada negativamente por los demás.

    A veces incluso podemos llegar a generalizar la ansiedad que sintamos delante de un público, pudiendo llegar a extrapolar esa ansiedad a otras áreas de la vida, y terminar por  escapar de cualquier situación que avecine ansiedad.

    Los síntomas que se suelen sentir son: temblor, sudoración de las manos, aumento de la frecuencia cardíaca, dificultad al respirar, tensión muscular, pérdida de concentración, diversos lapsus, molestias gástricas, voz inestable o vértigo.

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    Cosas que te impiden  Hablar en Público

    – Obsesión por las reacciones fisiológicas que puedas llegar a experimentar

    – Anticipar consecuencias negativas, antes de hablar en público, creando una percepción irreal de la situación

    – Generalizar de las situaciones anteriores de fracaso y pensar que el resto serán igual

    – Sentir culpabilidad pensando en que si fueses diferente lo harías mejor

    – Evaluarte negativamente, sintiéndote incapaz de hacerlo bien

    – Voluntad de escapar de la situación estresante

    – Pensar solo en fallar

    – Enfocarse solo en un fallo menor y pensar en que no puedes centrarte como antes

    Si evitas experimentar cosas nuevas, evitas el riesgo pero también las ganancias. Si por ejemplo dos personas te dan un feedback negativo sobre lo mismo, puede que tengan razón, sin embargo, debemos aprender a escuchar las críticas y dejarse afectar por estas, es algo que impide conseguir hablar a una masa.

    Una Técnica interesante

    Técnica de la discusión de los pensamientos negativos. Es una técnica que sirve para ver los pensamientos negativos de otra forma, estos, casi siempre, son automáticos y llegan de repente, siendo difícil interrumpirlos o entender su origen.

    El objetivo es mirar a estos pensamientos como hipótesis que tienen que ser comprobadas y no como verdades seguras que no se puedan discutir.

    El secreto es, cuando llega un pensamiento negativo, dudar de ello, y verificar si es verdadero o no, sin llegar a recriminarnos a nosotros mismos por tenerlo. Podemos entenderlo como un examen, donde los pensamientos pueden aprobar y ser aceptados o suspender y ser rechazados para que la persona busque otros pensamientos. Estos pensamientos son hábitos y tenemos que insistir para conseguir un nuevo hábito.

    Estudios sobre hablar en público

    Trabajar en contra del miedo a hablar en público significa trabajar con varios sistemas de respuesta cognitivo, motor, fisiológico; En un estudio en una  Universidad prestigiosa, se ha aplicado un tratamiento con las técnicas de reestructuración cognitiva aplicada, relajación aplicada auto-administrada y entrenamiento para hablar en público.

    El principal resultado obtenido fue que cada tratamiento fue eficaz en reducir las manifestaciones externas de ansiedad.

    Consejos para hablar en público

    Hablar en público en realidad es simplemente conversar, y eso siempre lo haces con todo el mundo. Para mejorar la conducta de hablar en público y enfrentar el miedo un consejo es fortalecer la voluntad de mejorarse para conseguirlo, es bueno mostrar que lo que estamos exponiendo es una mínima parte de lo que en realidad conocemos y que, si tuviéramos más tiempo, podríamos desarrollar más.

    Prepara adecuadamente la introducción, el objetivo es coger la atención de la gente inmediatamente y despertar curiosidad, esto lo puedes lograr: contando una anécdota, un chiste, etc; Luego, contar una breve explicación del tema principal; y al final, enumerar brevemente por orden todos los puntos de la charla.

    Puedes por ejemplo visualizar una imagen sobre lo quieres obtener. Por ejemplo, pensar en que todo irá bien en el caso de encontrarte delante de la gente donde además ellos están interesados y tu ilusionado por exponer las ideas más originales, recibiendo posteriormente un agradecimiento.

    O por ejemplo, pensar en que cuanta más información tengas acerca del tipo de público al que te vas a dirigir, mejor te vas a poder preparar.

    Al hablar en público es importante tener claro el objetivo, por ejemplo, de transmitir una información o manifestar una opinión, entretener, etc.

    Ya que no significa tomar la palabra y hacer un discurso, sino establecer una comunicación eficaz. Por eso, no debemos limitarnos a elaborar el discurso, sino elaborar incluso la forma.

    El orador tiene que conseguir que el público se interese. Debemos diferenciar entre conocer un tema y saber hablar de dicho tema. 

    Los propósitos de nuestra intervención pueden ser por ejemplo: persuadir, convencer, entretener, enseñar, decidir, corregir, enderezar, motivar a la gente que nos escucha… miles de propósitos podemos tener, y es necesario conocerlos.

    El orador es un artista de la expresión oral, no es un poeta, pero crea obras de arte con la palabra, no es un actor pero se transforma en el escenario para hacer vivir, sentir y pensar a su público, es un buen comunicador que sabe hacerse entender y sabe lo que su público espera de él.

    En fin, convierte los nervios en entusiasmo. Algunos competidores llegaban a interpretar los signos de nerviosismo del cuerpo (manos temblorosas, músculos tensados, aceleración del corazón…) como señales de excitación y emoción.

    Cómo comunicar de manera efectiva

    En el mundo laboral de hoy, saber hablar a grupos es importante, nos encontramos en la sociedad de la información, donde la comunicación oral influye en todas las fases de nuestras relaciones humanas. Nuestra forma de comunicarnos tiene consecuencias en el mundo laboral, incluso en lo íntimo y sentimental. Aunque la comunicación escrita sigue siendo importante, hoy en día la gente no lee tanto como antes y nuestro mundo depende más de letreros escuetos y llamativos,  por ello  la comunicación oral es una forma eficiente de informar a grupos.

    Oral o escrito

    Hay diferencias entre la comunicación escrita y la oral, pues lo que expreses verbalmente, en el caso de ser incorrecto, podrás rectificarlo, pero no borrarlo. De hecho, un buen discurso tiene que ser preparado con tiempo para evitar justamente esto.

    Las personas que debido a su profesión usan la comunicación oral constantemente, da la impresión de que improvisan, aunque no es cierto, previamente tienen ideas claras de lo que quieren comunicar.

    Además también sucumben al nerviosismo normal, aunque en niveles más bajos, permitiéndoles tener la atención más enfocada y las energías activas.

    La mirada

    Al hablar en público necesitamos crear una conexión con los presentes, esto es fundamental. Por ejemplo, si hablas con una persona que mientras habla contigo mira siempre su reloj, el piso o la revista, pensarías que esa persona no tiene interés en hablar contigo, por otro lado, mantener el contacto visual construye la confianza, y las personas sentirán que estás sosteniendo una conversación con ellos y no darles un discurso, la gente presta más atención si forman parte de una conversación y esto mantiene el interés de la audiencia, además podemos conocer la reacción del público, si sonríen o asienten con la cabeza, lo interpretamos como que están de acuerdo y esto puede animar a continuar, si agita su cabeza podemos pensar que no está totalmente de acuerdo y damos una explicación, todo esto hace que recibas estímulos positivos.


    Cómo hablar en público

    Vivimos en un mundo que se mueve muy rápido. Todo cambia rápidamente y por eso, es importantes que desarrollemos una comunicación eficaz, donde se produzca un impacto seguro en la gente que te rodea.  Para ello es necesario enfrentarse a los demás, aprendiendo a hablar en público.

    Importancia de comunicarte en el mundo laboral

    Hoy el mundo laboral necesita de seres humanos que tengan seguridad y confianza en ellos mismos, capaces de enfrentarse a cualquier tipo de situación. Por esta razón, es necesario desarrollar las habilidades que nos permitan comunicar a los demás lo que queremos de manera eficaz.

    Puntos fuertes para hablar en público

    Las características de la comunicación que son eficaces cuando queremos hablar en público pueden ser muchísimas, pero podemos resumirlas en algunos sencillos puntos, para que sea fácil entender bien lo que es realmente necesario.

    1.   Mirar a todos. Es bueno antes de empezar a hablar mirar, si podemos, a la mayoría de la gente del público que luego tendrá que escuchar nuestra voz. Para que así la mayoría de ellos puedan sentirse considerados y parte del grupo.

    2.  Preguntar “¿qué tal?”. Las preguntas como “Que tal?” o “Cómo estáis?” son estrategias para crear cercanía y romper el hielo inicial.

    3.  Interacción con el público. Para que la gente se sienta útil, y para aumentar el interés por lo que el público está escuchando.

    4.  Hablar dando consejos. Hablar como si tenemos delante estudiantes pasivos no permite un verdadero y eficaz aprendizaje del contenido de la discusión. Por lo que,  es mejor hablar como si estamos dando consejos de vida, haciéndoles ver que será útil para muchos campos de su vida.

    5.  Ejercicios prácticos. Poner en práctica lo que se está diciendo es una manera para que el público se sienta útil, y para que entienda mejor el contenido.

    6.  Temas interesantes. No solo la forma del discurso tiene que  cuidarse, el contenido de la charla también debe cuidarse y ser de calidad. Entregar ideas buenas y útiles.

    7.  Introducir en la charla a algún compañero/a. Esto da la impresión al público que hay una buena complicidad y acuerdo entre los miembros, concediendo mayor dinamismo.

    8.  Sonreír. La sonrisa se contagia con mucha facilidad, es un signo agradable para la mayoría de gente, considerándose como un rasgo potencialmente atractivo.

    9.  Más cerca del público. Ponerse lejos o en sitios altos crea una situación en la que el público se siente lejano. Si puedes acercarte a la zona del público, a menudo ayudará a sentir mayor afinidad por parte del público.

    10.  Repetir. Dejarle claro al público que en cualquier momento puede preguntar las dudas que tenga. Con ello evitarás que se pierdan, además de permitirles que se sientas libres y seguros.

    11.  Resumen. Cada X tiempo, el hecho de hacer un resumen,  ayuda  para aclarar el contenido en la discusión, permitiendo que el público fijen los conocimientos.

    Errores comunes a la hora de hablar en público

    No esperar a que todos estén listos. Esperar a tener la atención de todos antes de empezar es necesario para que tu mensaje llegue con fuerza.
    Moverse demasiado. Para capturar la atención y los ojos del público es necesario mantenerse inmóviles durante algunos momentos de la charla.
    No mirar a los ojos del público. Un contacto visual es el primer vínculo que genera relación.
    Moverse si habla un/a compañero/a. Porque la atención tiene que ser mantenida en lo que se está diciendo y nada más.
    Ponerse en un lado. Ponerse en el centro ayuda el público a mirar bien el que habla.
    Tener siempre el mismo volumen de voz. Esto cansa a la gente que escucha y contribuye a bajar el nivel de atención.
    Pausas largas. Las pausas demasiado largas desconcentran la atención en lo que se está diciendo, pero las pausas pueden ser muy muy útiles para marcar las palabras importantes.
    No marcar las palabras llave. Si ponemos todas las palabras en una única planta, no podemos esperar que los demás entiendan cuales son los puntos importantes.
    Transmitir miedo. Esto no da credibilidad a uno mismo ni a lo que se quiere decir, además termina generando un rechazo y sentimientos negativos en el público.
    Marcar errores. Si hacemos un error, solo nosotros sabemos que es un error, si no damos a entender que nos hemos equivocados en algo, el público puede pasar por alto el error.
    Cuidado con el lenguaje corporal. No ponerse en posiciones que pongan una barrera entre el que habla y los demás
    Hablar muy rápido. El objetivo de la comunicación es sentirse seguros tanto tú como tu público. Si hablas rápido la percepción que suscitas es de inseguridad y de desconfianza sobre el tema que tratas.
    Dar poco espacio a quien escucha. Permitir a los demás entender con pequeñas pausas o espacio para preguntas.
    No mirar el espacio físico disponible. Antes del día de la charla, visitar el lugar donde estará la discusión, para ser mas conscientes del espacio físico donde moverse con seguridad.

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    Soluciones para hablar en público

    Preparar el tema

    Con respeto a conocer el tema, podemos decir que, saber muy bien lo que tenemos que contar, impide que nos pongamos nerviosos en una situación que ya es estresante en si, porque las sensaciones como sentir pánico o similares, a veces juegan un papel desfavorable para nuestra memoria, y cuanto más fortalezcamos nuestra memoria, menos estaremos afectados por la ansiedad o el miedo.

    Prepara preguntas

    Prepararse posibles preguntas y respuestas sería también una solución, porque la mayoría de las veces nos da miedo lo que no conocemos o que no esperamos, y no tenemos el tiempo de pensar en una buena respuesta, eso puede darte seguridad. Otra forma de adquirir seguridad en ti mismo al hablar es no excusarte, o sea, no digas: “No soy bueno en esto” o cosas similares, porque a veces esto puede ser interpretado como una actitud que transmita inseguridad, sobre todo si es al comienzo de la presentación.

    Planifica el tiempo

    Planificar el tiempo necesario para tu presentación te ayudará a conseguir bajar la ansiedad y el nerviosismo, porque vas a saber perfectamente incluso el momento más o menos en el que vas a terminar. Intenta evitar los discursos demasiado largos.

    Vídeos y imágenes

    Las imágenes y vídeos son una estrategia para no perder el hilo del discurso. Es un recurso además dinámico para la gente, el cual les ayuda a mantener la atención en la temática. Al mismo tiempo sirve también para evitar que el público esté constantemente mirándote a ti, lo cual puede resultar a veces incómodo.

    Crea un mapa

    Otro elemento que ayuda es el esquema, donde se recojan los puntos importantes. El esquema permite no perder la vista del enfoque de la exposición, preparar la línea argumental de nuestra presentación haciendo que sea coherente, evitando los saltos, y dando a conocer el final de la temática, logrando que aumente la atención de la gente.

    Por esto  es bueno prepararte bien lo que quieres decir, debe ser memorable.

    Sitio

    Visita el sitio donde tendrás que hablar, para familiarizar con el. Puedes así disminuir el nivel de ansiedad. Un consejo que te damos es que intentes moverte por el lugar donde tendrás que hablar, recorriéndote todos sus espacios.

    Grábate

    Grabarte y luego mirar el vídeo es quizás la mejor y más rápida manera de enterarte de cómo será la presentación, porque te ves como los demás te ven, pero con ojo más crítico.

    Piensa pósito

    Pensar en un final positivo por supuesto es mejor que pensar en un resultado desastroso, porque te permite  enfocarte en los elementos de la realidad que pueden hacer de tu presentación un verdadero éxito. Es conveniente que ese final que visualices no sea completamente utópico, intenta que sea realista, instaurando objetivos y metas alcanzables.

    Aprende a gestionar la situación. Durante los primeros momentos de la exposición intenta sonreír y agradecer la presencia de tu público. Conseguirás captar la atención de ellos y vincularte.  

    Respira

    Puede parecer algo simple, pero tomarse unos momentos para respirar profundamente en realidad aporta un sentido de relajación que en estos casos es fundamental. No siempre lo que sientes se trasmite, aunque consideres que lo estás haciendo fatal y que estás muy nervioso, necesariamente no transmites eso.

    Cuando nos grabamos, y luego nos visualizamos, puedes llegar a sorprenderte de la imagen que realmente expresas.

    ¿Quieres aprender a hablar en público?

    Un orador tiene que aprender a utilizar la respiración diafragmática como técnica para hablar en público, aprender a ser conscientes del ritmo de la propia respiración.

    Primero, es importante dejar salir el aire en una explicación espiración larga y controlada y luego hacerlo de nuevo pronunciando frases de diversa longitud. Cuando respiras correctamente, tu voz suena más agradable. Esto sucede porque la emisión de los sonidos empieza en el fondo de los pulmones y debe hacerse sin esfuerzo. Sólo así puede un orador pronunciar largos discursos ante un gran auditorio sin fatigarse.

    Tono y enfoque

    El enfoque debe estar en el tema que vas a tratar y no en los receptores de tu mensaje, incluso cuando acabas de hacer un error, la gente no sabe cómo tiene que ser la presentación y por eso no puede percibir algo como un error.

    Para no perder el enfoque y no aburrir ni a ti ni a la gente que escucha puedes utilizar el volumen, el tono y el ritmo correctos, juega con los volúmenes alto, medio y bajo, con los tonos grave, medio y agudo, así como con la velocidad lenta, media y rápida.

    Palabras simples

    Usar un lenguaje accesible a cualquier tipo de profesional es la clave, en este caso, todos los que escuchan pueden entenderte perfectamente y esto permite incluso que a lo largo del tiempo se acuerden de lo que dijiste.

    La sinceridad siempre funciona, no seas distinto a cómo eres. Puede resultar poco natural. Si hablas con la gente es porque tuviste una experiencia que ellos no conocen, entonces es bueno compartirla con ellos, para que sientan la misma emoción que tú sentiste, y la primera persona del singular puede ser un arma eficaz.

    A veces es más importante saber transmitir y resumir que ser experto, saber transmitir bien la idea que ser el que más sabe sobre ella, porque si te pones en los zapatos del público, vas a entender que es mejor adaptar lo que vamos a contar y la forma de contarlo a la gente que tienes, cuanto más creativa es una presentación, más recuerdo e interés general, y al presentar elimina todo aquello que puede distraer de las ideas esenciales.

    Preséntate

    Te dará soltura y espontaneidad decir por qué estás ahí y qué motivación tienes con respeto a tu tema y una buena forma de empezar es la frase final, además, es bueno tener un final de alguna forma especial, porque la gente lo recuerda mejor, juzgará si le interesa o no lo que vas a contar en los primeros  minutos, contando las conclusiones y las cosas más interesantes al principio, dando una visión de la estructura de la charla.

    Inicialmente, lo que puedes hacer también es incorporar tu opinión personal, cualquiera puede copiar y pegar un tema pero lo que hará la diferencia en tu presentación es lo que tú le puedas aportar desde tu experiencia y conocimientos personales, es importante dejar a la gente algo importante de ti, algo que les sea útil o les transforme.

    El silencio

    El silencio no tiene por qué ser negativo, por lo contrario, a veces resulta necesario para dejar que la mente de la gente digiera lo que acabas de decir y así evitas de sobrecargar de informaciones la audiencia, una presentación es un privilegio y una oportunidad, no lo tomes como una amenaza o una prueba, o, si sientes que el silencio te pone presión, puedes usar el humor en estos momentos, el sentido del humor es el mejor aliado de un conferenciante, para quitarse de momentos de vergüenza, y no te olvides de que en cualquier caso es imposible no comunicar, con nuestra apariencia, nuestro gestos, nuestra manera de estar.

    Date un premio

    Pase lo que pase y cualquier sea el resultado al fin, no hay duda de que lo que has hecho es enfrentarte a la realidad con todas las dificultades que tiene, y por eso, ya simplemente esto hay que considerarlo un éxito; además, los errores son puntos que te sugieren donde puedes mejorar para ser siempre mejor. Hacer buenas presentaciones es una forma de expresar tu creatividad y de compartir tu punto de vista único.

    También la filóloga y experta en temas de comunicación María Ángeles Chavarría explica en el libro “Hablar, en público y en privado”, las claves para no cometer errores y también en su opinión lo que se tiene que hacer es: prepararse el comienzo de una intervención, sobre todo para captar la atención del público, y el final para dejar una buena impresión; prepararse bien el tema; evitar bloqueos; tener cuidado al lenguaje corporal; el silencio no deja de ser una forma de comunicar; usar contenidos prácticos; organizar los tiempos; cuidar la imagen personal.

    Sabemos que a comunicar se aprende comunicando bien, si practicas tus defectos, estos se consolidan, viendo lo que te gusta y lo que no, desarrollarás tu estilo personal, pero el mejor modelo para ti eres tú, no se trata de hacerlo mejor que los demás, sino de hacerlo mejor que ayer y que lo mismo suceda mañana.

    Diferencia entre hombres y mujeres de como hablan

    Hay diferencias en base al sexo, diferencias físicas y fisiológicas, que son asociadas a diferencias en las características psicológicas, valores, y una determinada forma de ser y de comportarse, que forman parte del género. El género es una construcción social y puede por eso puede ser modificada con el aprendizaje.

    Hay una clasificación de “lo femenino” y “lo masculino” realizada por Fernando G. Luigi en su libro «Temas transversales y valores educativos«. Al hombre se le atribuyen los rasgos de capacidad de organización, de ser lúcido, creador, decidido, tenaz, firme, seguridad en sí mismo, la autonomía, la estabilidad y el control de las emociones… Mientras que a la mujer se le atribuyen los rasgos de inestabilidad emocional, sensibilidad, intuición, un yo débil y construido en función de los demás.

    Lo que se valora en mayor medida son las características y los valores masculinos, y para las mujeres es necesario hablar, convencer y persuadir al hablar en público.

    Ser consciente de esto, es necesario para anticipar esa tendencia e influencia social, y comenzar a ser más partícipes y dueños de nuestra forma de comunicarnos y de relacionarnos, tanto con nosotros mismos como con nuestro entorno.

    Lee también: Cómo ayudar a tu hijo a ser un mejor orador




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