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Ruben Orellana


  • Cómo superar el miedo escénico a hablar en público




    De esta definición podemos extraer una primera conclusión clara: tenemos miedo porque visualizamos el fracaso, unas veces porque recordamos hechos anteriores y otras, simplemente, porque nos lo imaginamos.

    Pero también puede darse el hecho de que el miedo escénico sea una simple cuestión ambiental. Hemos oído tantas veces hablar de pánico escénico, hay tantos libros, artículos, vídeos y cursos sobre superar el temor al escenario y es un tema tan popular que nos parece normal sentir este miedo.

    Sin embargo, si te mueves en un ambiente en el que la gente habla sin temor en cualquier circunstancia, incluso improvisando (breves o no tan breves) discursos, que se expresa con comodidad y te cuenta las maravillas de dar conferencias o clases, la cosa sería muy diferente. Cualquiera que tenga contacto con una persona sin miedo escénico estaría deseando probar el sabor del éxito al final de una ponencia, por ejemplo.

    Mujer con miedo escénico en una clase

    Si nunca lo has hecho, no temas

    Si nunca has hablado en público y tienes que enfrentarte a ello, lo mejor es que te fijes en la gente que disfruta haciéndolo. Observa cómo se mueve, lo bien que se siente, lo segura que se muestra esa persona. Existen numerosos vídeos en Internet de gente dando conferencias. Busca alguno de estos y observa la seguridad que transmiten. Un truco: ponte delante de un espejo en tu casa y haz lo mismo.

    Y, sobre todo, concéntrate en los aplausos del final, en la cara de interés del público. Ahora, métete en su piel y visualízate. ¿Qué sientes?

    Si fracasaste en el pasado, aprende de tus errores

    Que hayas tenido una situación negativa en el pasado no implica que tenga que ser siempre así. Lo primero que tienes que hacer es pensar en lo qué pasó, pero no en el resultado, sino en tu actitud antes, durante y después del evento.

    Saca tus conclusiones, ríete de ti mismo y resetea tu mente. Piensa en positivo, y ponte en la piel de un orador de éxito, siente los aplausos y el calor de la gente.

    Normalmente nos dejamos influir por nuestras experiencias pasadas y las convertimos en nuestras referencias. Y en cierta medida es correcto, pero siempre y cuando aprendamos de ello. Analizar y pensar sobre lo que salió mal nos ayudará a aprender a corregir errores de cara al futuro. Así pues, en lugar de dejar que estas experiencias nos condicionen de forma negativa, que nos sirvan de aprendizaje.

    Hasta los conferenciantes más brillantes tuvieron sus inicios. Unos inicios marcados por la inseguridad y los nervios. Por el miedo al fracaso y al «qué dirán». Pero poco a poco y a medida que analizan sus fallos, van ganando en confianza. La mejor forma de superar este miedo es exponernos a él. De esta forma, romperemos esa barrera que nos separa de lo que ahora nos parece un abismo.
    Errores cognitivos más frecuente:

    Subestimar nuestras propias capacidades.

    Sobredimensionar la probabilidad de cometer errores.

    Pensar que los demás se darán cuenta de todos nuestros síntomas de ansiedad.
    Sobrestimación de la probabilidad e intensidad de la crítica y el rechazo.

    Existencia de una atención selectiva hacia reacciones negativas de los demás y falta de atención a las reacciones positivas.

    Evaluación excesivamente negativa de nuestra actuación.

    Exageración de los errores.

    Recuerdo selectivo de las experiencias negativas.

    Atribución de los éxitos a factores externos.

    No debemos olvidar que estos errores, como su propio nombre indica, son errores. Así pues, no debemos centrarnos en ellos ni convertirlos en el centro de nuestra experiencia.

    Algunas ideas positivas para superar el miedo escénico

    Hombre que da una charla sin miedo escénico

    La gente no acude a verte sufrir, sino a disfrutar con tu discurso

    Las personas tenemos mucho que hacer para ir a sacarle falta a un conferenciante. Lo que todos buscamos es aprender, disfrutar, compartir ideas. Dale a tu público lo que quiere, es lo mismo que quieres tú. ¿Para qué perder el tiempo en pensamientos negativos?

    Ensaya, entrena, practica

    Lo de visualizar está muy bien, pero eso no significa que te abandones a la suerte. Practica, entrena, ensaya…. Llámalo como quieras. Pero, como a hablar se aprende hablando, ¿a quién aburro repitiendo el mismo discurso una y otra vez?

    No es necesario, de hecho, es casi desaconsejable, al menos hasta que no tengas seguridad en ti mismo. Llena una habitación de juguetes o papeles pintados con caras y habla para ellos. Si te equivocas… ¡genial! Tienes una excelente oportunidad para improvisar, una capacidad imprescindible para desenvolverse en público.

    Y, por supuesto, grábate y analiza lo que haces. Esto es algo que a muchas personas les da un pánico horrible. No importa, tú grábate y mira los vídeos cuando sientas que lo has hecho bien.

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    Puede que tengas que repetirlo muchas veces, pero no importa. Te ayudará a ganar confianza y a mejorar muchísimo.

    No permitas que nadie te diga que no puedes

    Huye de esas personas tóxicas que se dedican a echar su mierda sobre ti. Céntrate en la gente que te anima, que te apoya y que confía en tus posibilidades.

    ¿Eres tú el que se autosabotea? Entonces, tal vez sea hora de salir a tirar la basura. Libérate de pensamientos negativos y quiérete.

    Cómo dominarte y controlar la situación

    Hombre dando una conferencia sin miedo escénico



    Ya te has visualizado, has ensayado, te has llenado de energía positiva y has practicado un poco más. Estás preparado para salir a triunfar.

    Pero, aún así, sientes un pequeño temblor en las piernas o notas una especie de sudor frío que te recorre todo el cuerpo. Bueno, puede que estés un poco nervioso, pero también que sientas una gran emoción. Intenta canalizar tus energías y haz lo siguiente:

    Habla con pasión y enamora a tu público

    La gente sentirá mucho más interés por lo que dices y se involucrará en el discurso. La energía positiva que desprendas al hablar te irá alimentando durante la charla.

    Divide tu discurso en parte fáciles de diferenciar

    Esto te ayudará a enfrentar cada parte de forma independiente, a memorizar el discurso y a sentir que evolucionas con éxito. Además, para tu público también será más fácil escucharte.


    Respira hondo

    Las técnicas de respiración son fundamentales para hablar en público y superar el miedo escénico, igual que para relajarse y concentrarse. Practica la respiración diafragmática antes de salir a hablar, consciente de lo que haces. Oxigenarás tu cuerpo y te sentirás más tranquilo.

    Tómate un vaso de agua

    Mesa de reuniones

    No te olvides de beber un vaso de agua tranquilamente. Eso le enviará a tu cerebro un mensaje de tranquilidad. Es más, ten a mano agua mientras hablas. Puedes tomar un sorbito de vez en cuando, aprovechando el paso entre una sección y otra, o mientras alguien formula una pregunta.

    Siempre que puedas, aprovecha la tecnología

    No significa que lleves tu discurso escrito en una presentación y que la leas, por supuesto que no. Se trata de que te apoyes en la tecnología para facilitar tu discurso, bien a través de diapositivas que te ayuden a estructurar la charla, fotos que hagan más gráfico lo que dices o cualquier otra cosa que te facilite las cosas y que ayude al público a captar mejor tu mensaje.

    Acude con tiempo al lugar del acto

    Así, además de poder explorar con calma la sala y de visualizarte en ese contexto, vas a poder comprobar que todo lo que necesitas está bien: luces, conexiones eléctricas, equipo informático, etc.

    «Nunca prediques porque tienes que decir algo, sino porque tienes algo

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    Técnicas para hablar en público


    Técnicas para hablar en público

    Hablar en público es esencial para desarrollarse en el mundo académico y laboral, existen muchas profesiones en las que la competencia verbal y oral es determinante.

     Además, uno de los formatos de evaluación en el ámbito académico es la presentación, defensa o exposición oral de un trabajo. No es menos importante en la vida personal y social, pues somos seres sociales y vivimos en sociedad, por lo que son muchas las ocasiones en las que debemos expresarnos en público.

    Con frecuencia, decimos que alguien es un buen o mal orador. Vemos los discursos de personalidades famosas o conferenciantes y parece que hablar en público sea un don innato que solo algunos tienen la suerte de poseer. Como en cualquier otra habilidad, hay personas que que tienen ciertas condiciones y facilidad para hablar en público.

     Sin embargo, el buen orador no nace, sino que también se hace. Tal como dijo Quintiliano: "Los poetas nacen, pero los oradores se hacen". Por supuesto, se puede aprender a hablar ante los demás y hacer discursos de calidad mediante el conocimiento de las técnicas y la práctica de las mismas. Por todo ello, en este artículo de Psicología-Online, explicamos técnicas para hablar en público fáciles de aplicar y muy eficaces. ¡A por ello!
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    Miedo a hablar en público

    El miedo a hablar en público es una emoción más habitual de lo que parece que se expresa como una sensación muy desagradable. Esta sensación se da en el momento de hablar en público, pero también en los momentos previos y durante el periodo de tiempo en el que la persona sabe que deberá hablar en público. Ya sea para defender un trabajo en el colegio, presentar una propuesta en el trabajo o hacer un discurso para una celebración.

    El miedo a hablar en público se debe a la percepción de peligro, es decir, a la creencia de que hablar en público conlleva algún riesgo. Por ejemplo, hacer el ridículo, hacerlo mal, que los demás piensen que no sabes, etcétera. Pero la realidad es que no existe un peligro tan grande como para tener una reacción de miedo que nos incapacite a hablar en público.

    La emoción de miedo, lleva asociada la acción de evitación y de huida. En caso de que se huya de la situación y se evite hablar en público, el miedo se reforzará y se fortalecerá. Por tanto, si quieres perder el miedo a hablar en público, lo mejor que puedes hacer es afrontar la situación.

    Cómo aprender a hablar en público
    Observa a oradores y capta sus trucos. Fíjate en la gente que habla en público, qué aspectos tienen en común, qué detalles te llaman la atención. Puedes buscar uno o varios referentes. Observando a los demás, sabrás por donde empezar.

    Imita a tus referentes o personas que te guste como hablan ante los demás. Busca un momento de tranquilidad, ponte en la piel de un orador e imítale copiando las técnicas que utiliza al hablar en público.

    Practica. Todas las habilidades prácticas se aprenden repitiendo una y otra vez. Aprender a dar discursos ante los demás se aprende con la práctica.
    Identifica los errores. Siempre hay algo que se puede mejorar. Sé consciente de los fallos, elige uno de ellos y céntrate en ese para mejorarlo. Cuando hayas adquirido ese aprendizaje, identifica otro error y sigue el mismo procedimiento.



    Técnicas para hablar en público sin nervios

    Es posible aprender la habilidad de orar mediante el conocimiento y la aplicación de las técnicas para hablar en público sin servios y la práctica de las mismas. A continuación, se exponen algunas de las más importantes.

    1. Creer en uno mismo

    Aumentar el nivel de seguridad en uno mismo. Se puede trabajar en aumentar la autoconfianza, pues, para hablar en público, es de gran importancia creer en uno mismo. Debes confiar en ti mismo, en tus capacidades y en tus conocimientos.

    2. No juzgarse

    Lo importante no es el orador, sino el discurso. El público, seguramente, no va a observar y evaluar al orador, va a escuchar un discurso. Por tanto, lo importante es lo que se transmita y lo que se aporte al público, la información y la sensación que la audiencia se lleve de la ponencia.

    3. Ignorar los nervios

    Es normal sentir cierta activación del organismo, como por ejemplo, aumento del ritmo cardíaco y respiratorio, sudor en las manos, leve temblor y excitación general. No pasa nada, simplemente el organismo se está activando para hacer frente a un desafío. El corazón bombea más rápido para irrigar todas las zonas de nuestro cuerpo, así como la respiración se acelera para proporcionar oxígeno. Los músculos se preparan para el movimiento y aumenta la temperatura corporal. Todo el cuerpo está listo para ayudarnos a afrontar el reto de dar una conferencia en público. No es necesario darle más importancia de la que tiene.

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    4. Aprender técnicas de respiración y relajación

    En caso que los nervios incapaciten para hablar en público, se deberá aprender técnicas de respiración, como la respiración diafragmática, y de relajación, como la relajación muscular progresiva de Jacobson. Para poder ponerlas en práctica y conseguir un descenso de la activación fisiológica.

    5. Imaginar

    Hacer un ejercicio de imaginación. El cerebro, en ocasiones, no distingue la realidad de la imaginación. Por eso, es bueno imaginar previamente la situación en la que uno mismo habla en público adecuadamente con el máximo detalle posible. Cuando se hable en público, el cerebro no interpretará esta situación como totalmente nueva, porque para él ya ha sucedido, aunque sea en imaginación.

    6. Dominar el tema

    Conocer a fondo el tema a exponer proporciona las bases para una buen discurso, desde una mayor sensación de autoconfianza, hasta un mayor conocimiento para preparar los puntos importantes de la charla y también poder contestar las preguntas que el público pueda plantar.

    7. Tener claro el objetivo

    Tener claro el objetivo de la charla es necesario para tener un punto de referencia presente en todo momento. Saber qué queremos comunicar y qué debemos transmitir para que guíe el discurso. El objetivo debe aparecer en la conclusión.

    8. Conocer a la audiencia

    Saber las características del público a quien irá dirigida la charla. Eso permite adaptar tanto la información como la manera de darla. Para ello, es necesario ponerse en el lugar de los asistentes y hablar al público de aquello que le resulte interesante y en un lenguaje que se ajuste a su comprensión.

    9. Preparar el discurso

    Es primordial preparar muy bien qué decir y como decirlo, es decir, planear un guión con el esqueleto del discurso. Las primeras veces que se habla en público, cuanto menos se deje al azar, mejor. Se recomienda empezar a preparar el guión por la conclusión y continuar trazando el camino para llegar a ella

    10. Generar interés

    Para crear expectativa y generar interés, se puede utilizar alguno de estos trucos para llamar la atención:

    Utilizar ejemplos, contenido visual, datos estadísticos, metáforas, comparaciones, etcétera. Es una manera de ofrecer la información de forma diferente y atractiva. Sin embargo, estos recursos se deben emplear con moderación.

    11. Establecer un buen ambiente con el público

    Tener la simpatía del público será uno de los factores clave para que un discurso tenga éxito. Eso se puede conseguir practicando la empatía, siendo honesto, explicando alguna anécdota interesante o divertida e interaccionando con la audiencia: se puede hacer un halago, una pregunta dirigida al público, etcétera.

    12. Ser natural

    Se recomienda optar por la sencillez, la facilidad y la claridad. Utilizar un vocabulario comprensible y procurar no divagar ni perder el hilo de las explicaciones.

    13. Utilizar el humor, si procede

    En situaciones en que el uso del humor sea adecuado, este permite amenizar el discurso y conectar con la audiencia. También suscita la sonrisa del público y favorece la predisposición a mantener la atención.

    14. Hacer un correcto uso del silencio

    Una pausa en el discurso sirve por ejemplo, para dejar un espacio a la audiencia para procesar la información y reflexionar. En este caso, se utilizaría tras una frase importante, una explicación de peso o la formulación de una pregunta. Por otra parte, el silencio permite llamar la atención y crear expectación. En este caso, se puede utilizar antes de contestar a una pregunta, antes de seguir con una parte importante del discurso o antes de desvelar una información.

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    Cuatro reglas de oro para un buen discurso




    Hacer un buen discurso debemos comprender qué es un buen discurso. Y un buen ejemplo reciente es la sonada intervención de Oprah Winfrey en la gala de los Globos de Oro, tras la que los estadounidenses se volvieron locos pidiendo que se presentara a presidenta.
    Hablar en público por vez primera es una tarea muy dificil, y muchas personas no se acostumbran nunca. Pero nadie nace sabiendo. En realidad, la oratoria se puede entrenar y, aunque no tengamos experiencia, no es difícil dar un buen discurso si se siguen una serie de normas (a las que por desgracia parecen no estar acostumbrados ninguno de nuestros políticos).

    Su alocución fue inferior a 10 minutos, pero tuvo un impacto monumental. Y no es casual. Winfrey es una gran comunicadora y sabe lo que demanda la audiencia. Su intervención siguió a rajatabla algunos de los consejos clásicos de cualquier buen discurso. Son estos:

    1. Elige bien que idea quieres transmitir

    Un buen discurso es aquel que transmite una idea concreta, concisa y efectiva. “Trabajo con oradores de todo el mundo ayudándolos a desarrollar contenido e, invariablemente, veo que muchos de ellos caen en la misma trampa: intentan meter demasiados asuntos en un discurso, pues temen dejar algo fuera”, explica Barbosa.

    Los discursos no son ensayos escritos: deben de ajustarse a un tema concreto, pues la gente pierde enseguida la concentración si se tocan demasiados asuntos. Oprah se centró en el tema de la igualdad de género y racial. ¿Por qué hablar de otras cosas?

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    2. Cuenta una historia

    Un discurso tiene su propio desarrollo narrativo, y aunque solo dure 10 minutos debe tener, como cualquier estructura argumental, introducción, nudo y desenlace. Una técnica clásica es empezar con una anécdota personal que ponga el foco en la idea que queremos transmitir. Esto es lo que hizo Winfrey, al recordar con todo lujo de detalles su recuerdo de niña el día en que dieron por primera vez el Oscar a un actor negro: Sidney Poitier. El perfecto arranque para un discurso sobre la Igualdad.

    No todo el mundo tiene el mismo estilo. Como explicaba en Time Adam Frankel, que ha sido uno de los redactores de discursos favoritos de Obama, lo importante es contar una historia con la que te sientas cómodo. Hoy en día los políticos tienden a llenar sus alocuciones de cifras y estadísticas, algo que nunca será tan poderoso como una buena historia.




    3. Elige bien el vocabulario

    Los buenos discursos son como la buena literatura: prestan atención a los detalles. Las descripciones son especialmente efectivas, en la medida en que pueden transmitir una idea de forma emocional y, por tanto, más contundente.

    Winfrey, por seguir con el mismo ejemplo, comenzó hablando del día en que, siendo niña, vio la gala de los Óscar en que salió premiado Sidney Poitier. Pero, como explica Barbosa, cada palabra está cuidadosamente escogida. “Los detalles son exquisitos en su precisión: piso de linóleo; casa en Milwaukee; Anne Bancroft; Oscar al mejor actor; 36 ° Premios de la Academia; cinco palabras; corbata blanca; asientos baratos; cansada de limpiar las casas de otras personas”. En solo 124 palabras Winfrey deja claro cómo fue su humilde infancia, sin hablar de ella directamente.

    4. Escribe pensando en el lenguaje oral
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    “No existe una ley suprema de la redacción de discursos, pero si hubiera una, sería probablemente esta: un discurso está hecho para ser hablado, no leído”, asegura Frankel.
    Parece una obviedad, pero es uno de los errores más comunes de los principiantes. El lenguaje escrito es muy distinto al lenguaje hablado y, como los discursos se escriben antes de leerse en alto, es muy común utilizar expresiones y frases que no funcionan.
    Una regla de oro consiste en usar siempre frases tirando a cortas, pues es la mejor forma de no resultar farragoso y no trabarse. Pero, en cualquier caso, la única forma de saber que realmente el discurso es adecuado para pronunciarse es leerlo en alto mientras lo escribimos.

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    Cómo hacer un discurso


    Obama ha sido siempre muy cuidadoso con decir sus discursos, pero hay que recordar que, como la mayoría de los políticos, cuenta con asesores que le ayudan a redactarlos. Uno de ellos fue Adam Frankel, que escribió muchos de los discursos del presidente en defensa de la reforma del sistema salud y algunas disertaciones ya clásicas como la del homenaje a los 29 mineros del carbón que murieron tras una explosión en West Virginia en 2010.

    Frankel asegura en un artículo publicado en una revista prestigiosa que la mejor manera de aprender a escribir discursos es leer los grandes, “de la Oración Fúnebre de Pericles al ‘He ido a la cima de la montaña’ de Martin Luther King, pasando por el discurso de aceptación del Nobel que pronunció Faulkner”. Pero si lo que quieres es una serie de consejos rápidos para mejorar tus alocuciones públicas, Frankel ofrece 6 claves.

    1. Escribe como hablas

    “No existe una ley suprema de la redacción de discursos, pero si hubiera una, sería probablemente esta: un discurso está hecho para ser hablado, no leído”, asegura Frankel. En su opinión, este obvio consejo tiene importantes implicaciones que no todo el mundo tiene en cuenta. Cuando hablamos usamos oraciones mucho más cortas de las que empleamos escribiendo, algo que olvidamos con frecuencia. Hay frases muy resultonas en el lenguaje escrito que resultan farragosas en el lenguaje hablado y que haríamos bien en evitar. La única forma de comprobar que hemos escrito un discurso adecuado para ser pronunciado es leerlo en alto mientras lo escribimos.

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    2. Cuenta siempre una historia

    Frankel recuerda la primera vez que escribió un discurso para Obama. Lo primero que el presidente preguntó a sus asesores es: “¿Cuál es la historia que estamos tratando de contar?” Un discurso tiene su propio desarrollo narrativo. Tal como explica Frankel a Obama suelen gustarles los discursos con un comienzo lento y cálido, una mitad con sustancia y un final inspiracional. Ese es su estilo, pero no tiene por qué ser el tuyo. Lo importante, asegura el escritor, es que cuentes una historia con la que te sientas cómodo. Hoy en día los políticos tienden a llenar sus alocuciones de cifras y estadísticas, algo que, según Frankel, nunca será tan poderoso como una buena historia.

    3. La estructura es muy importante

    Es muy habitual que al escribir un discurso tengamos claro qué queremos contar pero no tanto cómo hacerlo. La estructura de un discurso es importante, pues un argumento lógico, claro y bien dividido, es más persuasivo que uno deslavazado. No es de extrañar, como explica Frankel, que muchos de los mejores oradores, incluido el propio Obama, vienen del mundo del Derecho, donde se aprende enseguida a elaborar argumentos con una estructura lógica. Un truco para estructurar bien un discurso es hacer una lista con los puntos que quieres tratar.



    4. Ser conciso

    El presidente estadounidense Woodrow Wilson (que gobernó el país entre 1913 y 1921 y fue responsable de la entrada de EEUU en la I Guerra Mundial) tenía una idea clara sobre la longitud de los discursos: “Si quieres que hable durante cinco minutos, necesitaré un mes para prepararme. Si quieres que hable durante 20 minutos, necesitaré dos semanas. Pero si quieres que esté una hora hablando estoy ya listo”.

    Saber resumir es en ocasiones la parte más difícil de un discurso. Lo primero que debemos de tener claro es que nuestra audiencia va a distraerse si somos repetitivos y nos vamos por las ramas. Frank recomienda que eliminemos todas las palabras de nuestro discurso que no sean necesarias para dar sentido a éste. Nos cargaremos muchas más de las que pensamos.

    5. Ser auténtico

    Lo peor de los discursos de la mayoría de políticos actuales –al menos los españoles, que son a los que estamos más acostumbrados– es que suenan más falsos que un billete de 60 euros. Por desgracia, estamos habituados a que los políticos nos mientan pero es que, además, sus discursos pocas veces suenan sinceros. Es dudoso que Obama sea más honesto que nuestros políticos, pero hay que reconocer que al menos sus palabras suelen dar la impresión de serlo.

    Frankel recuerda una reunión para escribir el discurso que Obama debía pronunciar en la Convención Demócrata de 2008. El presidente se detuvo en cierta parte del discurso y dijo a sus asesores: pensad en el momento en el que estamos, pensad por lo que está pasando el país y escribid algo que sea verdad”. Si creemos en lo que estamos diciendo nuestro discurso sonará convincente. Contar una historia personal puede ser un buen recurso para lograr este efecto.

    6. No sólo hables, di algo

    Si tienes que escribir un discurso, por el motivo que sea, trata de que este sea bueno. ¿Y cuáles son los buenos discursos? Los que nos dicen algo importante. Los buenos oradores son capaces de conmover al auditorio sin importar que estén arengando a las Fuerzas Armadas o inaugurando una feria de ganado. “La grandeza de un discurso tiene más que ver con los valores que con cualquier otra cosa”, asegura Frankel. Si quieres hacer un buen discurso evita tener un perfil bajo, apunta alto y trata de llegar al corazón de tus oyentes.


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     Como superar el pánico escénico



    Método 1

    Vencer el miedo escénico el día tu presentación

    El miedo escénico es algo común para todos, desde los actores de Broadway hasta los presentadores de televisión. Cuando te ataca el miedo escénico, comienzas a sentirte nervioso, tembloroso o completamente debilitado solo con el pensamiento de actuar frente al público. 

    Pero no te preocupes, puedes superar el miedo al escenario entrenando tu cuerpo y tu mente con algunos trucos para relajarte. Si quieres saber cómo sobreponerte al miedo escénico, sigue estos pasos. Antes de leer, ten en cuenta que ayuda bastante tener a alguien que actúe contigo.

    1. Relaja tu cuerpo. Para superar el miedo escénico, hay unas cuantas cosas que puedes hacer para relajar tu cuerpo antes de subir al escenario. Relajar la tensión corporal puede ayudarte a estabilizar tu voz y calmar tu mente antes de tu actuación.

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    5 consejos para hablar bien en público


    Cada instante de nuestras vidas está ligado a diferentes acciones comunicativas y durante este proceso existen infinidad de formas para hacerlo y mejorarlo.
    Seguramente  nunca te enseñaron cómo hablar en público y quizás tampoco te dijeron que más de tener una presentación debes seguro de lo que eres y te apasione tanto un tema . Pero bueno, la vida te exige aprenderlo y si vives de esto tendrás que esforzarte.

    Retener la atención del público está relacionado con la construcción de relaciones y las relaciones tienen que ver con las personas. Me he puesto como propósito mejorar la manera como interactúo y me dirijo al público.

    Naturalidad

    De la mano de la autenticidad va la pasión en la que hablamos de un tema. Antes de continuar, quiero que pienses en ese personaje que admiras, con quien hiciste clic durante una conferencia. Ahora bien, es muy posible que este personaje te haya impactado por su pasión y seguro su historia personal.

    Los grandes oradores te dejan mucho más que una conferencia, los recuerdas por sus sueños y personalidad. En este proceso es muy importante que no intentes copiar y siempre seas tú.

    Tono de voz

    El tono de tu voz será importante para atraer o distraer la atención del público. Te sugiero manejar un tono entre lentos y altos, no vayas tan rápido. Las pausas durante las frases te ayudan a conectar tus ideas, relajarte y lo más importante, tener la atención de un auditorio completo.

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    http://tiny.kim/dcc8c

    Lenguaje no verbal

    El lenguaje corporal se refiere a los gestos, posturas y los movimientos del cuerpo con los cuales transmitimos información sobre nuestras ideas o pensamientos. Parte de este lenguaje lo hacemos inconscientemente y también está relacionado a nuestra personalidad.
    Aprende a manejarlos y sincronizarlos con lo que estamos hablando. Un ejercicio que te ayudará a mejorar tu lenguaje corporal y darte cuenta de acciones inadecuadas son:
    Mira un espejo mientras expones tu tema.

    Graba tu presentación y luego revísala, puedes compartirla con amigos.
    No seas tan duro contigo, esto te ayudará a tener más confianza y a solucionar posturas que distraen.

    El uso de las metáforas

    Las metáforas se han convertido en una herramientas muy importante durante nuestro discurso y puedes usarlas para explicar algo desconocido de manera fácil, crearán conexiones entre lo desconocido y aplicarlas en situaciones cotidianas. No abuses de ellas, mantén siempre el contexto.

    Cuenta historias

    Te sugiero que comiences con una historia para construir tu tema, algo que te hace muy feliz o una anécdota. También puedes usar una situación política o económica. Involucra a tu público, esto ayudará para que no pierdas atención y quieran seguir escuchándote. Somos seres humanos y estamos conectados por emociones, así que transmite emociones.

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    http://tiny.kim/20ef6 



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    9 tips para aprender a hablar en público

    Suelen ser momentos en los que la ansiedad sube por las nubes hasta tal nivel que nos bloquea. ¿Qué podemos hacer? Hay una serie de trucos que podemos seguir para controlar las exposiciones o los discursos que demos frente a un nutrido auditorio… ¡Continúa leyendo y descubre cómo aprender a hablar en público!

    A lo largo de nuestra vida nos vamos a encontrar con situaciones en las que tengamos que hablar delante de los demás. Bien sea en el plano académico, cuando estemos realizando nuestros estudios, o bien en el plano profesional, cuando hagamos nuestro trabajo. Sin embargo, nadie nos enseña a aprender a hablar en público.


    «Si puedes hablar lo suficientemente brillante sobre un tema, darás la impresión de que lo dominas».
    -Stanley Kubrick-

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    AUTOESTIMA



    No es para que creas que tu vida ha sido para depositarla toda en una caja de almacenaje y olvidarla, por no decir que podrías haber hecho otras cosas. Se trata de hacer una pequeña reflexión y sacar las mejores conclusiones de lo que ha sido y lo que quieres que sea.

    El desarrollo personal  y la autoestima, van en muchas ocasiones unidas a la realización o no de ideas o sueños que en algún momento han estado «en nuestra mente». Si eres de las personas que crees que dejaste demasiados sueños en el camino, probablemente tu autoestima no esté en su mejor momento

    Un alto en el camino.

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    Es muy frecuente que nos permitamos «un alto en nuestra vida», aunque sólo sea para tomar aire. Lo que en ocasiones vamos más allá del mero descanso para tomar impulso y de pronto, nos vienen ideas a modo de reflexiones que nos muestran el grado de satisfacción o insatisfacción en lo que hacemos o como nos hacen sentir.
    Esto puede desencadenar una pequeña crisis, y aprovecho para recordar el significado de crisis, la cual puede tener dos maneras de resolución; cambiar o no cambiar.
    Dónde está la autoestima.
    Dependiendo de nuestros valores y creencias, puede afectarnos más o menos una situación. Pero vamos a ir a ese punto donde percibimos que nuestros valores han sido menospreciados, infravalorados o simplemente no se tiene en cuenta nuestra condición. En ese punto donde nos damos cuenta que estamos ofreciéndolo todo a cambio de «nada» y sin reconocimiento, el grado de humillación puede ser muy grande si tenemos en cuenta el valor de nuestras creencias. Rebajar nuestra valía a no significar nada o simplemente que no se nos reconozca nada puede hacer saltar por los aires «la creencia en uno mismo».


    La información y el conocimiento.

    Pilares fundamentales del desarrollo personal, con estas dos herramientas vamos a poder emprender el camino del desarrollo personal, donde en primer lugar podemos hacer una valoración de lo que estamos haciendo y el grado de satisfacción que nos ofrece. En segundo lugar vamos a observar si la acción está alineada de acuerdo con nuestros valores y creencias. Y por último tenemos el poder de la decisión; decido hacer lo mismo y continuar de la misma manera o en contra, decido que estas condiciones no son favorables para mi y necesito algo diferente para que me aporte como mínimo el respeto de mis valores y creencias.



    Ahora bien, ¿Cómo lo logramos?

    Aléjate De Las Personas Que Pueden Influenciarte Negativamente: Recuerda que no existen las malas influencias, sino las personas influenciables. Si eres influenciable, aléjate de las personas que te pueden afectar de forma negativa. Incluso si se trata de tus padres (lee cómo hacerlo). Los padres muchas veces son la principal fuente de baja autoestima de sus hijos. No dejes que ellos ni nadie te afecten.

    Controla Conscientemente Los Efectos Del Comportamiento De Otros: Aún si alguien no te influencia negativamente a simple vista, puede hacerlo de forma subconsciente. Quienes se quejan, maldicen, sacan excusas, pierden el tiempo y nunca logran nada, pueden afectar tu autoestima.

    Cambia De Ambiente (Preferiblemente De Forma Definitiva): Un cambio de ambiente pone a prueba nuestra flexibilidad, capacidad de adaptación y carácter. Pero puede ayudarnos a crecer como personas y a desarrollar nuestra autoestima. Cambia de colegio o universidad, cámbiate de casa o simplemente cambia los lugares que visitas frecuentemente.

    Vuélvete Más Positivo Y Optimista, Sin Importar Las Situaciones: Todos tenemos dificultades y retos. Incluso yo he vivido momentos supremamente retadores y en los que todo lo malo parece juntarse. Pero ser más optimista y positivo te puede ayudar a superar todo eso.

    Comprende Tu Valor Y Date Cuenta Que Eres Único: En la superación personal es bien sabido que el carácter de una persona es una combinación entre los rasgos genéticos, las vivencias y la esencia del ser (personalidad). Por lo tanto, si tu padre fue un fracasado, no significa que tú también tengas que serlo.
    Es posible que creas que existen líderes innatos. O personas que simplemente «nacieron con la estrella» pero esto es mentira.
      
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